sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Maypiqtaq kanki?


Ciudad Imperial (Séptima Parte)
Atrapamos esta vista en el camino...nuestra foto portada
Luego de nuestro largo paseo por Saqsaywaman (el día anterior), la llamada telefónica de mi hermano me despertó esa mañana. Quizá por una necesidad, nunca dejé de acercarme a la ventana, guiada por una especie de redención extraordinaria: “Buenos días Cusco”.

Ese día, detrás del balconcito de madera y frente a mí, la figura de un joven hermoso caminando por la calle San Bernardo; llevaba puestas unas ojotas (sandalias de caucho) que me gustaron demasiado, recordé que tuve unas, hasta que las perdí en una tarde de mar. Me gustaron sus pies; los rayos del sol le daban al rostro. Él intentaba ocultar sus ojos - no sé si verdes o azules pero que me gusta imaginarlos café -  con sus brazos poblados por rubicundos vellos. Lo vi desaparecer al doblar la esquina.  Se me perdió entre las piedras;  sin embargo,  me encantó sentirlo aquel día en ese espacio y con ese místico silencio que tan solo duraron, menos de veintisiete segundos, o quizá veintiocho. Le envié al caminante algunos pensamientos bonitos antes de cerrar la ventana.

Fernet con coca

Fuimos hasta la casa de Cristian (mi hermano, quien vive en Cusco hace cinco años). Silvia no nos acompañó, se nos puso rebelde y decidió quedarse a dormir todo el día. Hilda le insistió pero yo no le dije nada. Justo en aquella madrugada, tuve una pequeña discusión con Sisy, por algunas razones absurdas que no vienen al caso contar, justo después de salir del “Mythology” - club nocturno frente a la Plaza de Armas - y en donde luego de tomarme un Fernet con coca, mi presión se fue al piso.



Tambo, tambito, tambo…


Llegamos a su casa. Ese día Cristian me prestó su gorra y en el acto, me dio demasiadas indicaciones: “Me la cuidas, no se te vaya a perder”, “es de la marca tal…”, “me costó tanto”. No le dije nada. Abandonamos su casa y nos subimos a una combi en la Av. La Cultura. Queríamos ir primero a Tambomachay y luego a Puka Pukara, dos sitios arqueológicos a 7 km de la ciudad, y así lo hicimos.

Llegamos a Tambomachay, cuyo nombre significa “Lugar de descanso” y que fuera conocido como el “Baño de Ñusta”. En este lugar, sus acueductos llevan el agua de manantiales todo el año y se señala además, que  fue una de las vías del Kapaq Ñan (o Camino Inca)  hacia el Antisuyo. Debo mencionar que cada día fue superando al otro durante nuestro viaje, pero debo agregar, que cada uno de los lugares visitados fue único e irrepetible.
Vida que reaparece empedrada




Tambomachay
Parecía pintada

Al salir de Tambomachay, nos dirigimos a Puka Pukara, pero antes; encontramos en el camino a una anciana que vendía una especie de estofado con papas, algunas hierbas y cochayuyo. Ella, mientras servía el plato que compartí con Hilda aquella mañana, me iba contando una pequeña parte de su vida en quechua.

- ¿Maypiqtaq kanki?
- Limaymanta


La escuché, identifiqué algunas palabras que conocía y fui hilando las penas que me iba contando. Era viuda, tuvo diez hijos y en ese momento mantenía una disputa con una señora que vendía choclos y que la hostigaba para que dejara de vender su pequeña olla a la salida de aquel sitio. “Chau mami, hasta pronto y gracias”. Ella se despidió de nosotras en quechua. Volteé y fue hermoso verla al costado de la carretera, bajo aquel cielo, sobre el arbusto verde y  amarillo. Parecía pintada.

Avanzamos unos metros y decidimos dormir un rato. El sol estaba tan radiante, que nos dejamos recargar. Hilda habló de pilas y baterías con necesidades. Luego se nos juntó una perrita hermosa. Pensé en mi hermano y sus indicaciones. Me quité el gorro y decidí protegerla del sol. Hilda sacó la foto.
Contra los rayos ultra...
Las primeras pistas

En Puka Pukara (“Fortaleza Colorada”), aprendimos de una guía ultra emocionada que nos hacía preguntas muy obvias y que hasta bromeamos (claro, a espaldas suyas), sobre su  posible consumo de estupefacientes . Me disculpo con nuestra guía, que fue a la única que contratamos en todo nuestro recorrido y a la que intentamos pagar muy bien (por lo divertida). Ella me dio un nombre: Víctor Angles Vargas. Días después, busqué el libro de este importante historiador cusqueño en la Biblioteca del Qoricancha, a la que llegué, ciertamente, por aquellas casualidades de la vida…tropezando.

No quiero dejar de mencionar que, Puka Pukara, fue un puesto de control de tránsito peatonal y administrativo, que sirvió de cuartel militar (constituyéndose según estudios como un puesto de control para el ingreso a Tambomachay), además de servir como “tambo” (lugar donde se guardaron los alimentos), durante el dominio de  incas sobres estas tierras, que vinimos a reencontrar.
Nuestra guía en Puka Pukara

Las piedras son más pequeñas aquí...


Una maqueta de Machu Picchu



El barrio de San Blas
Las piletas del Barrio de San Blas...magia que atrapa

Volvimos muertas al hotel. Encontramos como siempre, a una sonriente Maruja Carolina (la encargada del hospedaje por las mañanas). No olvido lo que nos dijo la noche antes de partir: “No se vayan, ahora con quien me voy a reír”. Prometimos volver y llevarla a bailar.

Silvia llegó y nos alcanzó las llaves. No recuerdo si dormimos, pero esa misma noche paseamos por San Blas con mi hermano. Sisy ya estaba con mejor semblante y se puso sus jeans agujereados. Hubo una disputa por los cigarros entre los tres (Cris, Hilda y Sisy). Caminamos mucho aquella noche fría, en la que intentamos “calentarnos” con un ron. Nos tomamos algunas fotos. Luego Cris dijo algo que se nos quedó muy presente: “Dicen que si te enamoras en San Blas, aquello dura para siempre”.

Ese día empezó nuestro vicio por “Los Siete Angelitos”. No dejaré de recomendarlo, lo que sigue ya fue descrito con detalle en el post anterior (http://kunanpatty.blogspot.com/2011/08/viceversa.html).  Aquí Hilda les da la bienvenida.
Los invito a ver este video histórico que es un complemento ineludible de este post, ustedes se darán cuenta al sentirlo e interpretarán con libertad su verdadero sentido:

El Polen y Cusco...El Cusco y Polen...


"Mañana yo estaré contigo, 
porque tu altura me llama..." 
                                                                        Hasta la próxima.

Entradas anteriores: Ciudad Imperial



lunes, 29 de agosto de 2011

El Polen...

¿ Interpretar ? ¿Es necesario hacerlo? 
           ¿Preguntar? ¿Es necesario comprender? 
                                     ¿Buscar? ¿Es necesario intentar?
                                                                                ¿Siempre?  
                                                                                               – Ari Sonqollay...


miércoles, 24 de agosto de 2011

Saqsaywaman cometa


Ciudad Imperial (Sexta Parte)
Esta hermosa imagen tenía que ser nuestra foto portada...


Luego de “comunicarnos” con el Cristo Blanco de aquella cima cusqueña, bajamos hacia Saqsaywaman (a unos pasos). Mientras descendíamos, las tres conversamos sobre la controversia que se desató en esos días y que ajustaba a otro monumento similar:“El Cristo del Pacífico”, gentil regalo de nuestro anterior Presidente ególatra, que hizo posible su “sueño personal” gracias a la gentil colaboración del consorcio brasilero Odebrecht. 

Encendidos fueron los mensajes que enviamos a palacio y es mejor que no los transcriba. Siguiendo con lo nuestro y como hicimos siempre, cada vez que visitamos los once sitios arqueológicos recorridos por aquellos días, enseñamos nuestro ticket en la entrada principal. Nunca en mi vida había sentido tan útil a mi DNI (Documento Nacional de Identidad), porque en el Cusco, lo mostré mucho, todo el tiempo. Verificaba cuatro o cinco veces mi mochila. ¡Sí, aquí está!, qué alivio… 

“ ¡Oye rayo, atraviesa lento!”

Empezamos por sus pliegues, por sus angosturas quebradizas, por el Mirador de la Cruz. Allí, un grupo de adolescentes norteamericanos, sonriendo…jugando. Ya no soy adolescente, pensé. 
Ninguna de las tres propuso el recorrido, creo que no queríamos ver las cosas tan rápido, sino de pocos…para sentir y no dejar que la corriente nos fulmine tan pronto, como si le dijéramos: “¡Oye rayo, atraviesa lento!”. 
Mirador...
Camino y regreso
Seguimos con los recuerdos profundos...

Irremediablemente, a cada paso, con el color del tiempo y la tierra…todo florecía. La melodía de un charango se recreaba en mi mente: ¡Saqsaywamampi, pukuy pukuycha!, y no tenía otro remedio que ir tarareándola. Aunque empezamos el recorrido de la fortaleza por detrás, ya estábamos todas locas pero en absoluto silencio. Iban a dar las cuatro. 

Casi a las cinco 

Empezamos a sentir los bloques gigantes. Nos juntamos a sus murallas y acariciamos un calor bendito, su energía…te abracé “Halcón saciado” (significado en español de Saqsaywaman) y me saciaste infinitamente. 

Llegamos a la plaza de Chuquipampa (a la explanada). Imaginé la celebración del Inti Raymi (cada 24 de junio), me prometí a mí misma estar en ese lugar el año siguiente y todos los posibles. Comimos un pan gigante en la pampa. Adoramos la tarde. Me enamoré otra vez, nos elevamos. No lloré en ese momento, pero ahora si lo hago ¡cómo te curan las piedras!, ¡cómo te curan! 

Lo que más impacta de Saqsaywaman es sin duda, la precisión con la que fue construida. Se estima que su edificación duró 77 años (entre 1431 y 1508), en los reinados de Túpac Yupanqui y Wayna Qhapaq, y destruida a partir de 1537 hasta 1561, convirtiéndose en cantera para la construcción de la Catedral, templos y casas españolas. 

Resbaladera de piedra

–No me puedo ir sin deslizarme en la resbaladera de piedra, dijo Hilda. 
– ¿Sisy por qué no quieres comer el pancito?, le pregunté. 
– No sé, respondió. 

Fuimos a la resbaladera. Vimos como unos chicos algo ruidosos se lanzaron. Dejamos que se alejen, luego seguí yo. Me acobardé y me lancé hasta la mitad. “Mejor voy abajo y las ayuda a no caer”, les propuse y aceptaron. Al final había un charco y una piedra en el medio. “Espero que no se caigan”, pensé. 
– ¡Hilda!, levanta las manos, yo las cojo y te impulso para que no caigas. Así fue, buen lanzamiento el de Hilda. Luego que tocó el turno a Sisy. 


Aquí debo hacer una pausa necesaria: ¿A veces no les pasa, que sienten antes de hacer algo, que por algún factor, las cosas van a salir mal antes de empezar? Eso sentí en aquel momento al ver el rostro de Sisy: “Ya sabe que se va a caer”, pensé. 
– ¡Sisy, levanta las manos! , hazlo con seguridad, le grité. 
Miró hacia los dos costados. Frunció el seño, mala señal. Se acercó un poquito antes de tirarse, nos miró a las dos. “¡No te eches!”, le volví a gritar. Pero fue tarde…la vimos lanzarse, y aunque les juro que intenté ayudarla, nada pude hacer. Su caída fue tan increíble, que aun no puedo borrarla: ¡Se sacó el diablo! (como dice siempre una encantadora cajamarquina muy amiga nuestra). Se mojó toda la ropa, se dobló el pie, cayó de rodillas. 
Perdóname Sisy, pero hasta ahora pienso que debí grabarte, hubiéramos ganado de lejos cualquier concurso de TV. Claro, luego de socorrerla como se debe, dejé que mi risa saliera y corra con libertad, Hilda y yo nos reímos muchísimo…para suerte, la afectada nos acompañó en la burla…reí y reí , no podía contenerme. 
Lanzamiento a medias...
Felicidad en los ojos de Hilda. A su lado Sisy, pensándola...
Re-encuentros 

Seguimos caminando extasiadas. “Ya cállense caramba, dejen de reírse”, dijo una Sisy aun risueña y adolorida. A lo lejos una chica sola, distinta, con una vibra bonita…tomando fotografías. Ya más cerca, aquella visitante le pidió a Sisy que le tomara una foto. Nos contó que estaba sola y que no había podido tomarse una donde ella estuviera y que deseaba hacerlo en una de esas sillas de piedra. Así lo hizo, Sisy tomó unas y nosotras otras, a la fotógrafa mojada y a la fotografiada de la silla, cuyo nombre es Leticia. 

Caminamos juntas de vuelta a la ciudad. Leticia se hospedaba en la “Resbalosa”, en el barrio de San Blas. A veces, es muy loco cuando pasan ese tipo de cosas porque al verla, pensamos primero que era norteamericana y segundo, que este era un re-encuentro con aquella persona que por esas casualidades del destino, le tocó nacer en Brasil y que debimos volver a ver a esa hora y en ese lugar, otra vez. 

Hoy tan lejos de esos días, seguimos muy cerca de Leticia. Ella y yo, escribimos hace poco, un artículo sobre la negritud brasileña para una revista y que compartiré en este blog seguramente. Gracias Leticia, tenemos que volver a abrazarnos y caminar por las pampas, encontrar pueblitos “perdidos”, invitarte al rincón que conquistaremos en el Cusco próximamente y claro, recorrer las calles de Sao Paulo…contigo, amiga nuestra.
Sisy  mojada y Leticia acomodándose en su "silla de piedra"
¿Por qué “Saqsaywaman cometa”? 

Llamé por teléfono a Hilda una noche y le dije: “Sabes nena, ayer nos soñé (a tí, Leticia, Sisy y a mí) en Saqsaywaman volando cometas ¿te gusta la idea?” 

Al día siguiente, le envié un mail a un chico que re-descubrí en una biblioteca; le pregunté: ¿Ya que tú vives hace ocho años en el Cusco, me podrías decir, cuál es la temporada donde los vientos son más fuertes? 
Entonces Juan me respondió: “Agosto. Es el mes en el que los padres llevan a sus hijos a Saqsaywaman para que hagan volar sus cometas”. 


Por Patricia Reyes Ávila 


PD: Gracias…superamos las 1000 visitas hace algunos días a pesar de la ausencia. Dos abrazos y que estos se vayan multiplicando más y más… 

A lo lejos...la ciudad
Cristo Blanco...
Hilda y Sisy...

Las piedras son muy cálidas...te cuentan muchas cosas

Pan gigante

Llega la noche...

Hola Hilda...
Camino y descanso

Que linda es esta foto: Sisy muy sonriente, antes de...

Hilda "punku"

Mi favorita...





domingo, 14 de agosto de 2011

Noche

Ausencia que perduras.
Nostalgia tú, enajenada.
Ausencia que resbala dulce por mi espalda.
Partida que me enciende.
Ausencia que acaricia.
¡Tus ojos! 
agujeros de la marcha al verme.



viernes, 12 de agosto de 2011

miércoles, 10 de agosto de 2011

Lo confieso...


“La melancolía no es nada más que una pena envinada”


Antes de viajar, ella cerró su facebook; guardó bajo siete llaves sus otras cuentas y volvió en el transcurso de los días, solo unas cuantas veces, al gmail porque tenía algunos trabajos pendientes. ¿No les ha pasado que al tener unas ganas locas de abandonar todo, observan su entorno y empiezan a medir  las consecuencias?  Claro que pasa…pero no se si por suerte o demencia, aquella chica no mide nada; patea la mesa cuando su alma deja de sentir pasión.

Tampoco puede permanecer mucho tiempo refundida en la pena, si tendría que definir sus días tristes, ella diría que son lánguidos y pusilánimes;  sus lutos se disfrazan de inconstancia y para redondear el asunto, no puede dejar de relacionar a la melancolía con el vino. “Para estar melancólica se necesita estar triste y poseer una buena botella de vino, sino nada”, les dice a sus amigos. Agrega otras veces: “la melancolía no es nada más que una pena envinada”. ¿Y si a esta le suma una buena compañía, un libro, un personaje, una mirada, el Queirolo, Quilca de noche, Quilca un 31 de octubre, Barranco frente al mar, el Etnias I, el piano del Munich, la Avenida Salaverry?, pues la definición se engrandece: bohemia.

Ella es tímida. Le gusta reír, sonreír, soñar por el camino. Sin embargo, debo confesarles que por aquellos días (antes de que partiera al Cusco), empezó a usar sus lentes rojos, aquellos que tan solo compró para que sus desenfocados ojos puedan ver en “alta definición” a Paul McCartney ese inolvidable 9 de mayo en  Lima y que, finalmente, terminó usando para que sus compañeros de trabajo no se dieran mucha cuenta de que sus lágrimas, enrojecían sus mejillas, minimizaban sus ojos y le deshojaban las pestañas. Al recordar juntas esos aciagos días, le susurro una palabra: descontrol.

Entonces recuerda que dejó de comer con sinceridad. Empezó con las pastillas, se le vino una adicción tan voraz e increíble hacia ellas, pero que afortunadamente, solo le duraron cuarentaiocho horas exactas. Me alegró saber que gracias a su vital tendencia a la felicidad, aquellas pepas  terminaron en el tacho. Ella siempre supo que nunca las necesitó realmente, solo quiso recobrar el sueño, blanquear el panorama y dejar de escuchar el “¿cómo te sientes?”.  

Pero algo le pasó en ese viaje. Aunque ella dice que  le pasó “todo”. Fortaleció su espíritu y logro curarse totalmente. Cuando me describió sus días, dijo que su corazón latió a mil…y no solo por la falta de oxígeno, sino también, por ciertas hermosas impresiones.  Y para ser honestas, en realidad, las dos siempre supimos que ella no tomaría ese avión a Santiago (al menos por ahora), porque en las noches, mientras su zorro le cantaba: ¿Cusco? ¡ Sí, Cusco!, esa muchacha nunca dejó de estremecerse toda bajo las sábanas.

Es preciso mencionar entonces, lo que ahora piensa, citándola: “La melancolía no es nada más que una pena envinada. ¿Y si a esta le sumas las piedras trapezoidales, los caballos por las pampas, las caminatas a la luz de la luna, los techos tallados, San Blas, la noche en los 7, Pisaq, Ollantaytambo, Moray, Qorikancha, la Avenida El Sol?, pues ahora ella no puede dejar de pensar en otra cosa que no sea: ¡Volver! " 

Gracias a las personas que siguen este blog, ya pasamos las 750 visitas en tan poco tiempo...gracias por sus comentarios y también por los correos que me envían...y sí, en el siguiente post, la sexta parte de nuestro recorrido por el Cusco. Mi mejor vibra y por tercera vez, gracias. 



Ciudad Imperial (Capítulos)


martes, 9 de agosto de 2011

Ivo Dutra Camargo


No adjuntaré ningún enlace que me informe sobre tu estado. Solo quiero sentirte y con toda mi fuerza, pedirle a usted joven fotógrafo, que me deje ser parte de toda la luz que nos impulsa a seguirlo. Toda mi energía te acompaña hoy Ivo Dutra…toda. No hay espacio para nada que no seas tú…
Los amigos, organizaron lo siguiente para usted: 
"… una misa de salud para nuestro amigo Ivo este miércoles 10 a las 17:30 en la parroquia Santa María Madre de la Iglesia (cuadra 8 de Gregorio Escobedo, Residencial San Felipe, Jesús María). Luego de la misa a partir de las 18:30 en las afueras de la clínica San Felipe, donde se encuentra internado Ivo, realizaremos una vigilia y convocaremos a diferentes medios de comunicación para denunciar este hecho”. 

Allí estaremos. No me puedo ir, sin antes pedirte otra cosa: Me gustaría compartir la siguiente canción contigo, es para que el despertar sea más dulce...solo eso. 

velas.

¿Bordar?


Los Hilos de Monsefú: BORDANDO Y NARRANDO HISTORIAS



-Tomé un taller de bordado. 
-¿Por qué te metiste en eso? ¿Estás bien?
Soltaron (y siguen soltando) risas. Yo los acompaño. No me creen. Del bolso saco mi tela con hilos de colores al estilo de Monsefú.
-Aprendí puntos interesantes. 
-¿Estás estresada? ¿En qué andas? 
Entonces les explico...

Fueron días diferentes. ¿La razón? El taller dictado en el Centro Cultural España de Lima, denominado: BORDANDO Y NARRANDO. Del Bordado de Monsefú a las Voces Dormidas, dirigido por César Ramos Aldana y por Elena Chavesta Olivares; gestores culturales que gracias a su espíritu artesano, lograron transmitirnos valor e identidad, ovillando hilos involucrados, vivos, fascinantes… 

Por un lado, el antropólogo Ramos Aldana; intelectual comprometido con la valorización y la difusión del arte popular, fue el encargado de brindarnos verdaderas “clases magistrales” sobre la realidad peruana, tomando como base o mejor dicho, como “hilo conductor”, al estudio de los trajes originarios de nuestro país; explicándose desde los testimonios más antiguos, hasta el tránsito constante por el que atraviesan, la gran información cultural e histórica que poseen, además de la afirmación del proceso personal y social que representan.
Les presento a César...
Por su parte, Elena, fue la artista que trajo a Lima su herencia e hilos diversos acompañados del imaginario de todo un pueblo, el de las cálidas tierras de Monsefú (Chiclayo). Hoy puedo asegurar, que de las manos de esa mujer (y de todas a las que representa), se hilvana fuerza, empeño, dedicación,  historia. 

César insiste: “¡No es folclore, esto es vida! Cuando empezamos a descontextualizar estas manifestaciones, perdemos información vital”. 

Elena manifiesta: “Mucha gente no valora el trabajo de nuestro bordado, colocándole un precio mucho menor al de nuestro esfuerzo”. 

A esto debo agregar: Cada una de las piezas trabajadas por estos artistas es única e irrepetible. Investigar desde esta perspectiva, convierten a estas manifestaciones, en testimonios significativos e invalorables. 
No hay vuelta atrás, desde ahora me resultará inevitable no detenerme frente a un traje, dejar de disfrutar sus colores, analizar sus figuras, tocar sus bordados, preguntar por su origen, valorar el esfuerzo, llevarlo conmigo, sentir su poder. 

Gracias César. Gracias Elena… 

PD: Fui la última en salir de la sala el último día de clase. Antes, César le pregunta a Elena sobre el por qué de su seriedad. Ella responde: “Yo coqueteo tan solo al bailar”. Pues bien, este 23 de agosto veremos a Elena Chavesta, danzar un tondero en el CCE Lima, vistiendo  hermosos trajes, bordados por sus propias manos. 
Les presento a Elena, vestida a la usanza de las mujeres norteñas

Informes: http://www.ccelima.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=392&Itemid=175

Elena Chavesta dictando el taller
Muestras de los trabajos con los bordados de Monsefú
Taller dictado en el CCE Lima
*Todas estas fotografías pertenecen a César Ramos Aldana. 

Los invito a que visiten la página web : http://www.atoqsaycuchi.comdonde podrán subirse al camión de la Revista Virtual Independiente de Arte y Cultura que Ramos Aldana dirige.